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Los micronutrientes deben jugar en Primera A

Cuando hablo de los micronutrientes, me vienen a la mente dos imágenes y una reflexión. Las imágenes se refieren al beriberi y a la construcción de una casa. La reflexión la dejo para el final.

La primera imagen es la del beriberi, una enfermedad que contraían los asiáticos que comían el arroz sin cáscara. Esta tenía una vitamina fundamental para el organismo. O sea, comían mucho arroz pero se enfermaban y muchos morían.

Con los cultivos pasa lo mismo. Se los fertiliza con nitrógeno, fósforo y a veces azufre, pero los atacan insectos y enfermedades porque están mal nutridos.

Les faltan los micronutrientes (zinc, magnesio, manganeso, molibdeno, cobre, boro, hierro, entre otros), que vendrían a ser las vitaminas. Y se pierde rendimiento y calidad, además de gastar más en pesticidas.

Francis Chaboussou elaboró la teoría de la trofobiosis, que dice que un cultivo bien nutrido es un cultivo sano. Hay dos razones que lo explican. Por un lado, el funcionamiento de las plantas, Las que están mal nutridas en momentos criticos como puede ser la sequía, la floración o en períodos de exceso de nitrógeno, tienen circulando muchas moléculas orgánicas simples (azúcares o aminoácidos). Por otro lado, está el comportamiento de los predadores (hongos, bacterias, insectos), cuyas enzimas digestivas, en general, sólo pueden procesar esas moléculas orgánicas simples. Y así como el león ataca al antílope más débil, los predadores atacan a las plantas que tienen abundancia de esas moléculas.

¿Cuál es la relación de los micronutrientes con la sanidad? Brevísimamente, algunos intervienen en la síntesis de proteínas (zinc). Otros forman parte de las paredes celulares (boro). Por lo tanto, si la planta está bien nutrida no habrá aminoácidos sueltos y las paredes celulares serán más fuertes. Esto redunda en plantas poco atractivas para los predadores y más resistentes a sus ataques.

Siempre es mejor gastar en prevenir (vitaminas) que en curar (antibióticos), pues cuando curamos una parte del daño ya está hecho. Algo del rinde se perdió. Y además los antibióticos son más caros que las vitaminas.

Un señor compra materiales de primera calidad para hacer una casa de tres pisos, pero resulta que compró cemento para dos pisos. La casa le quedará de dos pisos y encima quedan los sobrantes del material acumulados en el fondo. ¡Qué no le dirá la patrona!

Traslademos esto a la soja, por ejemplo. Hacemos todo bien y llueve normal. Además, tenemos los micronutrientes necesarios para obtener 4000 kg por hectárea, salvo el boro, del que tenemos solamente 80 gramos/hectárea de los 100 necesarios para obtener ese rinde.

En consecuencia, obtendremos 3.200 kg/ha. Acá la patrona no le dirá nada, pero sí el bolsillo.

Ésta es la ley del mínimo de Liebig, la cual dice que el rendimiento máximo de un cultivo estará dado por el recurso más escaso. Y esto es lo que vemos habitualmente en los ensayos que hacemos. Lotes en los que aplicamos el combinado de micronutrientes tienen respuestas de entre un diez y un quince por ciento más de rinde, y a veces más, comparados con lotes contiguos en iguales condiciones.

Como hemos visto, los micronutrientes juegan un papel esencial en las plantas. Intervienen en las reacciones de síntesis de proteínas y otras biomoléculas y forman parte de las estructuras celulares. Además de tener una importancia crucial en la sanidad como hemos visto, regulan procesos fundamentales del rendimiento. La soja puede estar muy linda, pero si no hay suficiente boro habrá menor formación de polen y por lo tanto menos granos. O sea, menos plata.

Cómo entregar eficazmente los micronutriente es una de las grandes preocupaciones.

La fertilización foliar es una alternativa para resolver el tema.Tiene varias ventajas: 1) llegan en el momento justo y al lugar adecuado. 2) llegan todos, no hay problemas de inmovilización en el suelo por pH o antagonismo. 3) no tóxicos y compatibles con la mayoría de los productos. 4) precio. 5) con al menos una aplicación elevamos significativamente los mínimos de todos los micronutrientes. 6) aplicados antes o después de una seca también hay diferencial de rinde. 7) menor gasto en pesticidas.

Creo que el nombre micronutrientes nos lleva muchas veces a confundirnos sobre su importancia. Da la sensación de que los macronutrientes juegan en la A y que los micronutrientes en la B.

La realidad es que los micronutrientes son fundamentales para el logro de altos rendimientos y el no tenerlos en cuenta puede resultar caro, tanto por la disminución en rinde y calidad como por un mayor gasto en aplicación de pesticidas.

La buena noticia, si no lo previó siempre hay una farmacia de turno o un corralón abierto.

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